Cuando los animales de compañía son acogidos en un nuevo hogar con conocimiento y responsabilidad, nos aportan muchos más beneficios de lo que en principio creemos.

Su efecto terapéutico ha quedado demostrado en infinitas ocasiones. Se utilizan diversas especies animales, principalmente perros y gatos, para tratar a personas con deficiencias,  tanto físicas como psíquicas, por el efecto sedante y tranquilizador que producen. Las personas disminuidas pueden carecer de estímulos para su desarrollo,  y de la oportunidad de demostrar y recibir afecto de otros seres. Los animales domésticos están muy bien dotados para suplir estas carencias.

Los beneficios que aportan a niños, ancianos y en general a todos nosotros

La inmensa mayoría de los niños muestra una gran curiosidad e interés por los animales en general. Si, desde la infancia, se ocupan directamente de los cuidados de sus mascotas (alimentar, pasear, cepillar, curar…), además de recibir su amor incondicional y de descubrir a un gran compañero de juegos, desarrollan una gran capacidad de responsabilidad y de disciplina, que no olvidarán nunca y que podrán aplicar en muchas otras actividades a lo largo de su vida.

Las personas mayores reciben de los animales el afecto y la compañía que necesitan para seguir viviendo con ilusión. Mejoran notablemente la autoestima, desarrollan sentimientos de compasión, paciencia y confianza. Tener una mascota les obliga, además, a hacer ejercicio, moverse, responsabilizarse de alguien cuando se han quedado solos y, sobre todo, les ayuda a relacionarse, a mantener el contacto con las demás personas. Al sacar a nuestras mascotas de paseo por los parques más cercanos a nuestra residencia, hacemos también grandes amistades.

En cualquier caso, los animales nos dan continuamente lecciones de amor, cariño, amistad, valor, paciencia, compañía y ganas de vivir la vida. Pero sobre todo, es su inquebrantable fidelidad, lo que les hace únicos e irrepetibles y dignos de todo nuestro respeto y consideración.

En definitiva, las personas que adoptan un animal de compañía experimentan una mejoría en su calidad de vida